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Incumplimiento de promesa.

Me ausenté de estos rumbos por un largo tiempo; los motivos fueron (¿son?) varios, y a la vez no tienen importancia. El caso es que he vuelto y ahora que estoy aquí tengo que faltar a mi promesa: Ni hice las correcciones del elefante, ni conseguí nada sobre las ilustraciones. En cambio, tenemos un tema novedoso enfrente: la familia.

Como algunos (casi todos) sabrán soy madre soltera. Eso significa que Amanda no ve a su papá ni lo ha conocido nunca. Esto no había tenido mayor impacto en nuestras vidas hasta que hace ya varios días entró al preescolar donde los niños constantemente hablan de mamá y también de papá.

Amanda llegó el otro día preocupada por no saber el nombre de su papá. Lo pensé un par de segundos antes de que se desesperara por la falta de respuesta y le contesté “tu papá se llama Jaime”. Jame, ajá, se llama Jame.

Se quedó calladita y después me preguntó “¿papá quiere mí? ¿quiero a papá?”. Obviamente yo no cuento con una respuesta apropiada para la primera pregunta y no la contesté. Para la segunda le pregunté “¿quieres quererlo?”, ella dijo que sí. “Quiero a papá”, aseguró mientras se iba a otra parte a jugar.

Yo, como mamá, me quedé preocupada desde entonces sobre qué tanto más podrá preguntarme y qué tanto más sabré o deberé responderle.

Un grupo de mamitas me dieron diversos consejos, pero en lo que casi todas coincidieron es en que hay que hablar con la verdad y de la manera más sencilla y natural posible. Entonces ¿qué tal un libro ilustrado?

Surgió además el hecho (porque es un hecho) de las familas cada vez más diversas: niños que crecen con sus dos padres, pero separados; niños en familias monoparentales, ya sea de mamá o de papá; niños que crecen con tíos o con los abuelos; niños que tienen más de una “mamá” o más de un “papá”, así que la idea, es, no propiamente un cuento, sino un conjunto de viñetas donde se muestren los diversos estilos familiares. Para esto, voy a pedir su ayuda, es simple:

  • ¿cómo es tu familia? (es decir, ¿con quién vives? mamá, papá, hermana, hermano, abuelo, tía, perico, gato, etc.)
  • ¿qué es lo que más te gusta de que tu familia sea así?
  • ¿y qué es lo que menos te gusta?

Si eres mami, deja el nombre de tu nene o nena y también (si tiene) los de sus hermanos. Así, en las ilustraciones, podrá ser también protagonista.

El resultado, como en el caso del cuento del erizo, será un PDF que les dejaré al alcance por si quieren imprimir (si podemos llevarlo a otro nivel, cuánto mejor).

Veré si consigo alguien que sí sepa dibujar para que me ayude con este proyecto y quede más bonito. Por lo pronto… ¡manos a la obra!

5 + (Paréntesis 3

El primer intento del todo terminado (a falta de correcciones) del cuento del erizo que les adelanté en la entrada anterior está aquí:

http://issuu.com/salma.anjana/docs/el_erizo3

Y, el paréntesis consiste en pedir (como he pedido ya en mi otro blog, en el facebook y en G+) votos para mi foto en:

http://matruelle.bbmundo.com/matruelle-galeria-maternidad?uid=678311

Solo hay que entrar y ponerle en votar a la foto de Pilar Piñones (huelga decir que Amanda se llama Amanda del Pilar).

La fecha límite para votar es el 5 de agosto. La nena cumple años el día 6. Así que mírenlo como un favor-regalo de cumpleaños.

Se puede votar una vez por día, por si se quieren ver generosos. Nosotras estaremos agradecidas, incluso si no ganamos.

Cierro el paréntesis y a la siguiente regreso de  nuevo con los elefantes

)

4

A veces uno intenta hacer una cosa y de pronto se para, no avanza y a mitad de la nada se le ocurre otra cosa y como no hay por dónde avanzar hacia donde uno iba, pues se va y se da una vuelta por otro lado a ver qué descubre.

Es curioso, pero al parecer ha fluido  mucho mejor porque no lo escribí pensando en mi hija, sino en otros niños,  de esa manera -me parece- me quité un poco la presión de su indomable juicio -y del mío- así que logré esto sin tanto temor.

Solo es el principio porque como ya les dije, no sé dibujar y estos son mis pininos así que tardo horrores en cada cosa.

Es un cuentito breve, tendrá 7 páginas únicamente. Y, como ya lo he mencionado más de una vez, se reciben… se solicitan sugerencias.

Bueno… este es un adelanto de lo que he estado haciendo.

Por alguna razón no puedo insertar las imágenes ni el pdf de issuu así que lo tendrán que ir a ver allá, disculpen las molestias.

La dirección es http://issuu.com/salma.anjana/docs/el_erizo

 

 

(Paréntesis 2:

Una cosa o la otra.

No he seguido con los cambios al texto porque me embobé como la niña que soy, coloreando dibujitos. Según yo, la finalidad de eso es llegar, en algún momento, a crear un personaje (un elefante) con el cual ilustrar el resultado de esta búsqueda del cuento. Pero me he dado cuenta de lo obvio: no sé dibujar. Para las ilustraciones que les presento aquí debajo, sepan que la imagen original, es decir el trazo, lo hizo Amanda, salvo el par de elefantes, para los cuales usé como trazo básico un par de elefantes que me proveyó el buen google.

 

Pronto seguiré con mi tarea original.

)

3

Primer intento

 

Bueno. Continuando en donde me quedé y añadiendo algunas cosas, haré mi primer intento. Elegí el tema de la frustración y el “no puedo”. Para ello necesitaba que el protagonista no pudiera hacer algo y lo primero que se me ocurrió fue que no pudiera alcanzar su comida.

Luego, hojeando el Contar con los cuentos de Estrella Ortiz, volví a ver un asunto que recuerdo de muchos otros lugares: la rima.

Resulta que los niños muy pequeños no son los mejores poniendo atención y pueden perderse detalles de la historia, por lo que el hecho de que las palabras sean rítmicas es una forma de mantener esa atención. Citaré unas palabras del texto que menciono:

Cuando cuento para ellos siempre me queda la duda de si se han enterado de todo. Me tranquilizo pensando que las historias son bastante más de lo que dicen; con ellas están los gestos, el ritmo de las palabras, la dicción y, por supuesto, el valor afectivo de estar con ellos, de dedicarles un espacio particular de atención y cariño.

Así, cuando empecé mi primer intento, lo hice con prosa normal, sencilla… también traté de ser breve, pero no estaba funcionando, no conseguía terminar un solo párrafo y no aburrir a mi niña interior. Después decidí rimar. El problema, mi problema personal, es que hace mucho tiempo que no hago rimas más que por error y me han quedado malísimas, pero al menos logré contar una historia. Muy corta y falta de detalles, pero finalmente tengo algo escrito: un primer intento desde el que empezar a trabajar.

Y aquí se los dejo a ver si alguien, aunque sea un ser fantasmal, desea comentar para que esto llegue a alguna parte.

 

Por tierras africanas andaba un elefante

chiquitito, gris, regordete: nada deslumbrante.

A orillas del río se paró a llorar

hasta que un cocodrilo lo fue a molestar.

 

– Oye, elefantito, basta de lloriquear

que espantas a los peces que me quiero saborear.

– Disculpe, Don Coco, no puedo parar

yo también tengo hambre y nada que almorzar.

– ¿Y los pastizales?

– Bien secos están.

– ¿Y los arbustitos?

– Los comí toditos.

– ¿Y árboles grandes?

– Los comen otros elefantes.

– ¿Y tú por qué no?

– Porque soy pequeño y no puedo, Señor.

– Si otros han podido, tú también podrás

ve a ver cómo hacen y así aprenderás.

 

El elefantito, con poca ilusión,

caminó buscando algo de inspiración.

Su mamá lo vio y la carita con la trompa le levantó.

“Esas ramas son tuyas”, le aseguró.

Estira la trompa como lo hago yo.

 

Pero el pequeñito tenía temor

de estirarse mucho y sentir dolor.

“Mamita, no puedo, bájamelas tú”.

Y mamá elefante la espalda le dio.

“El que nada intenta, nada logrará

y el que nada logra sólo llorará”.

 

El elefantito a otros tuvo que mirar,

entender sus pasos y luego intentar:

si en el tronco se apoyaba y la trompa estiraba,

las hojas altas y bajas seguro alcanzaba.

 

Y así el cocodrilo se pudo zampar

decenas de peces… ñam, ñam, ñam, ñam

y el elefantito pudo merendar

su árbol completo… ñam, ñam, ñam, ñam.

(Paréntesis 1:

El otro día, en El vuelo de los murciélagos, contaba al mundo sobre la situación de Amanda intercambiando papeles conmigo a la hora de la lectura. Hoy, ya que esto está directamente relacionado con sus cuentos, he querido venir a contar lo siguiente acá.

Hoy me ha sacado del juego.

Sí. Con esa seriedad el asunto. Ya no me quiso ni para leerle ni para leerme. Me sustituyó por un Nenuco.

La presento formalmente. Ella es Amanda, el Nenuco es Javi y el libro es “Cuentos en verso para niños perversos” de Roald Dahl.

)

2

Lo siguiente es conseguirle un objetivo al elefantín. Como lo que quiero es que Amanda aprenda algo mientras se divierte la cosa será enfocarme en uno de los problemas que ella tiene actualmente. De entrada se me ocurren dos:

  1. “No puedo.” Ella, como muchos otros niños, tiende a frustrarse rápidamente y rendirse ante lo que sea que esté haciendo y simplemente dice eso y se enoja.
  2. Ver dónde se pisa. Es lindo caminar descubriendo el mundo, pero a veces no mirar de vez en cuando hacia el camino nos augura un seguro golpe contra el piso o contra algún transeúnte.

Si alguien, quien quiera que sea, pasa por aquí, sería bueno que votara o que, incluso, me propusiera algo más.

Por lo pronto, lo pensaré un rato, si no me decido tendrá que ser moneda al aire.

1

Alguna vez hojeé el libro “Escribir para niñas y niños” de Berta Hiriart, solo por si acaso y tomé algunas notas que no tengo idea de dónde guardé. Pero hay una que apareció extraviada por ahí y que conservo casi como medalla de guerra (para ser sincera, no sé si esa nota salió de ese libro o del otro que revisé a la par y que, sin embargo, no recuerdo). Partiré de ella, es una obviedad, pero a veces son justamente esas cosas las que perdemos de vista (yo, al menos): la edad del lector.

3 a 4 años

Buscar historias sencillas, un poco afectivas, que tengan una acción lineal y que no sean demasiado largas (su capacidad de atención no es muy grande).
Cuentos de animales.
Narraciones cortas de pocos personajes.

 

6 a 7 años

Protagonistas humanos, acción más complicada, personajes secundarios, humor, astucia, juegos de palabras.

 

¿Qué pasó con los de 5 años? No me pregunten, no sé, no está en mi nota, ja ¬¬

 

Así que como Amanda es menor de 3 años, tomaré por protagonista a uno de su especie favorita: los elefantes.

Nuevo protagonista

 

No sé dibujar… pero eso lo arreglaremos después. Bueno. Ya está, en algún lugar de la sabana un pequeño elefante… y lo demás irá quedando después, que por ahora tengo que ir a atender otros deberes.

 

 

0

Soy Salma Anjana. Mi blog, en sí, es El vuelo de los murciélagos, pero vine de metiche por acá con una finalidad distinta: escribir un cuento para Amanda, mi hija.

Hace años que escribo (para mí misma por lo general) he publicado pocas veces, tan pocas que me sobran dedos para contar. Pero desde hace un tiempo pensé que quizá debería explorar el mundo de la narrativa infantil, para tener cuentos que contarle a mi retoño y que además pudieran servirle para entender algunas cosas de este complicado mundo.

Voy a compartirles aquí algunas de esas ideas que me están revoloteando en la cabeza y el proceso que me llevará tenerlas por escrito con algo de forma. Tal vez salga un cuento que le guste a la nena… tal vez no. Por lo pronto…  manos a la obra.

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